MERTOLA

Abu al-Qasim ben Husayn ben Qasi (Walí de Mértola)

 

Mértola se extiende sobre las dos riveras del Guadiana, sobre un territorio de más de 1200 Km. Cuadrados.
En época preromana, Mértola era ya un importante eje comercial, pues contaba con el puerto interior más al norte del gran río. Hasta aquí llegaron y se instalaron las gentes y circularon los productos originarios de las zonas más lejanas del mundo mediterráneo antiguo.
Es precisamente aquí donse se cruzaban el río y las rutas que traían el pan y el aceite de oliva de las tierras arcillosas de Beja y los minerales de Aljustrel y Santo Domingo.
La combinación de todos estos factores ha proporcionado a Mértola una importancia histórica en el pasado, los monumentos y los vestigios testimoniales de ese pasado están dispersos por toda la ciudad, siempre ceñidos por la antiguamuralla, de un kilómetro de longitud.
Las excavaciones arqueológicas, que se concentraron, en un primer momento, sobre la zona de la antigua ciudadela, han sido posteriormente ensanchadas a otros puntos de la ciudad.
El primer lugar ha revelado una parte del antiguo foro romano, poniendo al descubierto los vestigios de una gran galería.
En el mismo lugar, un barrio construido sobre un antiguo baptisterio cristiano, en el s. XII, estuvo habitado hasta mediados del s. XIII.

El castillo de Mértola se encuentra en un cabezo situado hacia el norte de la villa medieval del mismo nombre, perteneciente al distrito de Beja, Portugal, desde donde se domina tanto la margen izquierda del Guadiana como la confluencia del río Oeiras en éste.
Está constatada la presencia humana en la zona desde tiempos muy remotos debido a su óptima situación geográfica, en la confluencia del río Oeiras con el Guadiana. Dicha ubicación favoreció la presencia de fenicios y cartagineses, que son su actividad comercial hicieron prosperar la comarca.
La reseña más antigua de la ciudad la encontramos en la Crónica de los Suevos, escrita por el obispo Idacio.
Tras la ocupación visigoda, Mértola cayó en manos de los árabes, que debido a su importancia estratégica reforzaron en gran medida sus defensas. Concretamente, entre los siglos X y XI el castillo sufrió bastantes reformas, convirtiéndolo en uno de los más potentes bastiones de la zona.
Con la caída del califato cordobés en 1031, Mértola se convirtió en una taifa independiente. Pero poco le duró su independencia, ya que Al-Mutamid, emir del reino de Sevilla, la recuperó para sí.
A mediados del siglo siguiente, un caudillo sufí llamado Abu al-Qasim Ahmad ibn al-Hussein ibn Casi, procedente de una antigua familia visigoda convertida al Islam, liberó Mértola del reino sevillano, convirtiéndola así de nuevo en una ciudad independiente. Al-Qasim emprendió nuevas reformas para reforzar aún más las defensas de la ciudad.
Es de suponer que a partir de ahí, Mértola cayó en cierta decadencia, ya que hay constancia de que, cuando los freires de Santiago al mando de Pelayo Pérez Correa se apoderaron de ella en 1238, encontraron una población muy empobrecida y con pocos medios de defensa. A pesar de eso, no dejaron de darse cuenta de la vital importancia estratégica de la ciudad, por lo que no solo se aprestaron a reparar sus mermadas defensas, sino que instauraron en ella la sede de la encomienda mayor de la orden en Portugal, donde se mantuvo hasta su traslado a Palmella en 1316.
Durante este tiempo, la orden también mejoró los elementos defensivos del castillo, teniéndose constancia de la construcción de la torre del homenaje por orden del sucesor de Pelayo Pérez, João Fernandes.
A partir del siglo XVI, el castillo de Mértola fue perdiendo su valor estratégico, lo que condenó a la fortificación a un abandono progresivo de forma que, a mediados del siglo XVIII, se encontraba ya en estado ruinoso, y ni siquiera disponía de guarnición militar.
Actualmente el acceso al castillo se encuentra en el ángulo noreste, defendido por dos torres que emergen de una torre mayor (cuya zona superior ha sido cubierta por una plataforma de madera), una de planta cuadrangular y otra con forma de polígono irregular. La puerta principal, en recodo, da a un pequeño patio interior provisto de otra puerta también en recodo.
El patio de armas es de amplias proporciones, y dispone en su zona central de un aljibe de buen tamaño con una alberca en su parte superior. Se observan también restos de cimentaciones de dependencias.
En el ángulo noroeste se levanta la torre del homenaje, un imponente edificio provisto de un acceso elevado al que se llega mediante un patín.