Parque Nacional de Timanfaya

   En el interior del Parque Nacional Timanfaya, existe un tramo de unos 14 kilómetros de carretera perfectamente mimetizada con el entorno y totalmente acondicionada para la visita guiada a bordo de autobuses que permiten observar sin bajar de los mismos el núcleo principal de las erupciones donde se localiza una concentración de elementos de interés geológico y geomorfológico de gran singularidad, como hornitos, cuevas, cráteres, lava y malpaises.
La extrema fragilidad del entorno hizo necesario la creación de este recorrido, realizado bajo la dirección de César Manrique y Jesús Soto en 1968, con una intervención mínima por parte del hombre, que fuese capaz de sintetizar la belleza y la magnitud de la ruta de los volcanes.
La foto que hoy os subo está obtenida desde la misma boca de uno de los volcanes que visitamos.

Vista panorámica desde el Islote de Hilario. Parque Nacional de Timanfaya.

Vista panorámica de una gran zona del Parque Nacional de Timanfaya, en la isla de Lanzarote (Canarias), tomada desde el Islote de Hilario, lugar que toma su nombre de un personaje de leyenda "lanzaroteño" que vivió allí como un eremita, con la sola compañía de su camella. despues de haber participado activamente en la guerra de Filipinas. Dice la tradición que el asceta plantó allí una higuera que, aunque "cogió" (allí dicen "pegó"), jamás dió fruto alguno, porque los "conejeros" (el gentilicio hipocorístico de los habitantes de la isla) dicen que "la flor no puede alimentarse de la llama"....
Desde este mirador natural, donde también hay un restaurante llamado eufemísticamente "el Diablo",  se puede apreciar algunos volcanes, parte del "mar de lava" solidificada y el océano Atlantico que baña la costa oeste de la isla.
Tengo que decir que cuando te plantas en lo alto de este risco y oteas el horizonte, te das cuenta de lo pequeñísimo e insignificante que eres en comparación con todo lo que te rodea. Si encima cierras los ojos (no por mucho tiempo, porque la maravilla natural que te rodea no te lo permite) y respiras hondo, notarás como se te llena el cuerpo y el alma de paz, tranquilidad y naturaleza, a pesar de que no hay una "puñetera" planta verde en decenas  de kilómetros a la redonda y del montón de "guiris" que pululan de un lado para otro, en un histérico ir y venir en la busqueda de la foto que luego sirva para mostrar la espectacularidad del lugar a la vuelta del viaje.
Tras quedarme "pillado" un rato, activé la cámara en modalidad panorámica y realicé tres disparos que más tarde me permitiría formar esta estupenda composición panorámica.
Es justo recordar que el artista César Manrique, natural de la isla, dejó su impronta artística en el restaurante "el Diablo", obra de planta circular, con muros de cortina acristalados que iluminan el interior y actúan a modo de mirador sobre el paisaje volcánico.

 

Fotos