NIÑOS

Quién no sea padre seguramente tiene sobrinos o hijos de amigos y en más de una ocasión no se ha resistido a la tentación que significa fotografiar esas caritas llenas de ingenuidad y picardía.

Ni que hablar de cuando nacen nuestros propios hijos, en tal  caso, hasta el más docto pierde la compostura y gasta horas y horas en capturar todos los gestos y travesuras que realiza el pequeño, incluso ¡cuando duerme!

Y es que las fotos de niños dan mucho de sí.  Ofrecen una gran variedad de encuadres y nos permiten jugar con la creatividad, ya sea para imágenes netamente comerciales como para verdaderas fotos artísticas. Tened por seguro que seguramente no les faltará frescura y espontaneidad.